De qué depende el costo
El mismo disco sale distinto en Ciudad de México, Buenos Aires, Lima o Medellín, y sale distinto si es un simple, un EP o un álbum. Lo que no cambia es la lista de partidas. Lo que cambia es cuántas de esas partidas pagás, a quién y durante cuántos días.
Tres variables pesan más que el resto: el formato, el grado de preproducción y si grabás con banda o solo. Un proyecto bien ensayado en una sala chica suele costar menos y sonar más entero que uno improvisado en una sala cara.
En qué se va la plata
Un disco tiene siempre las mismas partidas, cambien los números. Verlas separadas es lo que permite decidir dónde recortar sin arruinar el resultado.
- Preproducción: ensayos y el tiempo del productor antes de grabar. Es la partida más barata y la que más ahorra después.
- Estudio: días de sala más el ingeniero. Se cobra por jornada y varía muchísimo según ciudad y sala.
- Músicos de sesión: se paga por tema o por jornada, y crece rápido cuando hay vientos o cuerdas.
- Producción: alguien que decide sonido y canción mientras se graba.
- Edición: tomas, compases y afinación, a veces incluida en la sala.
- Mezcla: por tema, con el mezclador elegido según el género.
- Mastering: por tema, y bastante más barato que la mezcla.
- Arte y fotos: tapa, identidad del lanzamiento y sesión de fotos.
- Distribución: llevar el máster a tiendas con metadatos en orden.
- Prensa y digital: la campaña alrededor de la fecha, que en muchos discos termina siendo tan cara como la grabación.
Preproducción
Dos o tres semanas de ensayo grabado antes de entrar al estudio deciden tempos, tonos, estructuras y qué tema no va a entrar. Cada una de esas decisiones tomada en la sala de ensayo cuesta el alquiler de una sala; tomada en el estudio cuesta una jornada entera.
Es también donde se descubre que un tema todavía no está. Descartarlo antes de grabarlo es gratis. Descartarlo después de dos días de estudio es la forma más cara de aprender lo mismo.
Grabación
La sala se cobra por jornada. Lo que más mueve el número no es el nombre del estudio, es cuántos días necesitás. Una banda que llega con las canciones cerradas entra, toca y sale. Una que arregla en la sala alquila días extra para decidir lo que podía haberse decidido antes.
Grabar las bases en vivo, con la banda tocando junta, suele bajar días y mejorar el disco. Grabar instrumento por instrumento suma horas de edición y de espera.
Producción, músicos y arreglos
Un productor no es un lujo: es alguien que corta temas, pide otra toma y evita que el disco se vaya de foco. En electrónica y en música urbana a veces esa persona sos vos. En Raíz y en Cruda casi siempre hay que pagarla.
Los músicos de sesión y los arreglos escritos son la partida que más sorprende. Unos vientos o unas cuerdas bien hechos cambian un tema y también el presupuesto. Si no son esenciales, dejalo para un segundo disco.
Edición, mezcla y máster
La edición limpia tomas. La mezcla equilibra el tema. El máster lo deja listo para todas las plataformas. Las tres se escuchan en cada reproducción, para siempre.
Son las partidas donde el ahorro se nota en todos lados. Un mezclador con oficio, elegido según el género, cambia el disco entero. El máster es más barato que la mezcla y igual de permanente.
Arte, distribución y lanzamiento
La tapa es lo primero que ve quien no te conoce, durante años, en un cuadradito de dos centímetros. El arte no es un extra: es parte del disco.
La distribución es el trámite de llevar el máster a las tiendas con los metadatos bien puestos. El lanzamiento es la campaña alrededor de la fecha: prensa, contenidos, clips. Un disco muy bien grabado que nadie sabe que existe no le sirve a nadie, y esa fecha no se repite.
Costos que suelen olvidarse
Comida y traslados durante los días de sala. Copias de seguridad de las sesiones. Licencias de samples o interpolaciones. Un video corto para el simple. Un veinte por ciento de imprevistos sobre el total de producción.
Y el costo de vivir mientras grabás. Mezclar la cuenta de producir con la de alquiler es el error más común y el más caro.
Simple, EP o álbum
En electrónica y en música urbana el simple casi siempre alcanza para probar una canción en el mundo. El EP (cuatro a seis temas) es el formato que más usamos cuando un proyecto todavía está encontrando su forma. El álbum justifica la inversión cuando el público de ese género escucha obras completas: bandas, raíz, canción.
Elegir menos temas bien hechos baja cada partida que se cobra por canción: mezcla, máster, a veces músicos. Un disco de ocho canciones que están todas bien vale más que uno de trece con cinco de relleno.
Cómo armar un presupuesto
Escribí las partidas, pedí cotizaciones reales de tu ciudad, poné un número en cada una, sumá un veinte por ciento de imprevistos y recién entonces mirá el total. Si no cierra, recortá cantidad de temas o días de estudio antes que mezcla o arte.
Grabá donde vivís. Mover una banda de país es carísimo y casi nunca necesario: es más barato pagarle el pasaje a un productor que a cinco músicos con sus instrumentos.
Cuándo tiene sentido buscar un equipo
Si grabás por tu cuenta, el presupuesto lo ponés vos. Si firmás con un sello, lo paga el sello como adelanto y se recupera con lo que genera el disco, sin convertirse nunca en una deuda personal tuya.
Hay una tercera vía que se usa poco y funciona bien: llegar al sello con el disco ya grabado y pago. Sin adelanto no hay nada que recuperar y tu porcentaje empieza a correr desde el primer peso que entra.
Buscar un equipo tiene sentido cuando las canciones ya existen, cuando podés mostrar cómo las grabaste y cuando estás en condiciones de entrar a una sala en los próximos meses. No hace falta un catálogo publicado.
Si ya tenés material propio y estás evaluando cómo llevarlo a una producción completa, podés presentar tu proyecto al equipo.
Qué tener listo antes de postularte
Dos o tres temas con enlace que se reproduzca, una línea sobre cómo los grabaste y desde dónde estás. Eso es lo que se escucha. El presupuesto de esta página sirve para que sepas qué estás pidiendo cuando pedís un disco, no para mandarlo junto con la postulación.
Si ya tenés material propio y estás evaluando cómo llevarlo a una producción completa, podés presentar tu proyecto al equipo. La puerta es la postulación, no un correo suelto.
Por el equipo de Zquizo Records